Existe una confusión generalizada sobre el término neurosis. Por un lado se aplica, como síntoma, a un conjunto heterogéneo de trastornos mentales que participan de mecanismos inadaptativos ligados a la ansiedad. Por otra parte, su uso popular (como sinónimo de obsesión, excentricidad o nerviosismo) ha provocado su extensión a terrenos no estrictamente ligados a la enfermedad mental.
El término neurosis fue abandonado por la psicología científica y la psiquiatría, sustiyéndose por trastornos.
El término clásico hace referencia a un trastorno mental sin evidencia de lesión orgánica que se caracteriza por la presencia de un nivel elevado de angustia y una hipertrofia disruptiva de los mecanismos compensadores de la misma. El sujeto mantiene un adecuado nivel de introspección y conexión con la realidad, pero presenta la necesidad de desarrollar conductas repetitivas y en muchos casos inadaptativas con objeto de disminuir el nivel de estrés. Se trata, en realidad, de un rasgo caracterial que acompaña al sujeto durante toda su vida, de gravedad muy variable, desde grados leves y controlables hasta situaciones gravemente incapacitantes que pueden llegar a precisar hospitalización.
Los psicoanalistas afirman que, para protegerse de la angustia, las personas recurren a mecanismos de defensa como la represión, la proyección, la negación, la intelectualización y el desplazamiento, entre otros. Cuando se observan patrones crónicos de mala adaptación que simulen una neurosis, es posible que se trate de un trastorno de personalidad. Para identificar la neurosis, existen distintas pruebas psicológicas.
Sigmund Freud desarrolló diversos trabajos en relación con la histeria y los trastornos obsesivos, publicados entre 1892 y 1899, sentando las bases psicogénicas de lo que él denominó psiconeurosis. A partir de sus trabajos se elaboró una clasificación, ya en desuso, que distinguía varios tipos de neurosis (en función de la expresión final de los síntomas provocados por el síntoma nuclear de la angustia): Neurosis de angustia, neurosis fóbicas, neurosis obsesivo-compulsivas, neurosis depresivas, neurosis neurasténicas, neurosis de despersonalización, neurosis hipocondríacas y neurosis histéricas.
SEGUN FREUD: Los neuróticos son aquella clase de seres humanos que en virtud de una organización refractaria sólo han conseguido, bajo el influjo de los reclamos culturales, una sofocación aparente, y en progresivo fracaso, de sus pulsiones, y que por eso sólo con un gran gasto de fuerzas, con un empobrecimiento interior, pueden costear su trabajo de colaboración en las obras de la cultura, o aun de tiempo en tiempo se ven precisados a suspenderlo en calidad de enfermos.1
El término neurosis fue abandonado por la psicología científica y la psiquiatría. Concretamente, la OMS (CIE-10) y la A.P.A. (DSM-IV-TR) han cambiado la nomenclatura internacional para referirse a estos cuadros clínicos como trastornos, entre los que se incluyen:
- Trastornos depresivos (distimia, ciclotimia, episodios depresivos leves, moderados o graves [con o sin síntomas somáticos])
- Trastornos de ansiedad (fobias, trastorno obsesivo-compulsivo, agorafobia, crisis de angustia, trastorno por estrés postraumático, trastorno de ansiedad generalizada)
- Trastornos somatoformes (dismorfofobia, trastorno de conversión, hipocondría, dolor somatoforme, trastorno de somatización)
- Trastornos disociativos (Trastorno de identidad disociativo, fuga y amnesia psicógenas, trastorno de despersonalización, trance y posesión)
- Trastornos sexuales:
- Parafilias (exhibicionismo, fetichismo, froteurismo, pederastia, masoquismo, sadismo, travestismo, voyeurismo)
- Disfunciones sexuales (deseo inhibido, aversión al sexo, anorgasmia, impotencia, eyaculación precoz, dispareunia, vaginismo)
- Trastornos del sueño (insomnio, hipersomnia, parasomnias, terrores nocturnos, sonambulismo, disomnia)
- Trastornos facticios
- Trastornos del control de impulsos (cleptomanía, trastorno explosivo intermitente, ludopatía, piromanía, tricotilomanía)
- Trastornos adaptativos
- Factores psicológicos que afectan al estado físico
- Trastornos de la personalidad
- Códigos V (simulación, problemas interpersonales, duelo patológico, problemas funcionales, rol de enfermo, etc.
La neurosis es un trastorno psicológico que se caracteriza por una intensa conflictividad interior.
La persona neurótica tiene un deficiente control de su vida afectiva y de sus pulsiones e instintos. No llega a satisfacer sus deseos, a menudo reprimidos por su consciencia o por el entorno que le rodea. El neurótico padece una falta de autoestima , no tiene una buena imagen de sí mismo, con lo que a menudo se autorechaza como persona. Es un sujeto inseguro, con sentimientos de inferioridad y con tendencia a vivir en la culpa y el autocastigo. La ansiedad domina su existencia.
Respecto a su vida social, los neuróticos son personas inseguras que se sitúan en posiciones defensivas. Su conflictividad interna les impide tener relaciones interpersonales fluidas y naturales. La persona con neurosis acostumbra a repetir las mismas pautas de conducta, sin apenas variarlas, y evita perturbar su precario equilibrio. Emplea abusivamente mecanismos de defensa del Yo (represión, fantasía, sublimación, racionalización, proyección, regresión, etc.)
Sin embargo, desde el punto de vista psiquiátrico, hay que destacar tres puntos:
1.- Las neurosis no son enfermedades. No existe una causa orgánica o biológica. La neurosis es un trastorno psicológico.
2.- Las neurosis son trastornos menores. La persona neurótica tiene consciencia de su trastorno, no pierde el sentido de la realidad como se da en las psicosis.
3.- Las neurosis son trastornos dimensionales. Hay grados de neuroticismo, no hay un todo o nada. Incluso en las personas consideradas sanas podemos encontrar algún grado de neuroticismo según las circunstancias de la vida.
Tipos de neurosis: Las principales son la neurosis de angustia, la fóbica, la histérica y la obsesiva.
Tratamiento: Es aconsejable una aproximación multidisciplinar. La utilización exclusiva de psicofármacos es de escasa utilidad (y depende del tipo de neurosis -en las histéricas está incluso contraindicado-). Es adecuada la psicoterapia (focalizada, de apoyo, psicoanalítica, con técnicas de relajación, etc.) y en ciertos casos las técnicas de modificación de conducta. Es deseable el tratamiento precoz, para evitar que el trastorno se cronifique. Sin embargo, lo más importante es que la propia persona quiera curarse, pueda curarse y sepa a quien acudir.
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